Para el pago de la hipoteca se ha considerado una financiación del 100%, sin pago de entrada. Sin embargo, no se tienen en cuenta otros posibles gastos asociados a las hipotecas (seguros, tasaciones...), ni los costes de adquisición (impuesto de transmisiones, IVA, etc.), ni los costes recurrentes de propiedad (impuesto sobre bienes inmuebles, tasa de recogida de basuras, cuotas comunitarias...).